
¿Qué necesita una mujer que ya ha demostrado sus capacidades, construido una trayectoria profesional y alcanzado posiciones de responsabilidad para seguir creciendo como líder?
A veces, no se trata de sumar una capacitación más, sino de encontrar el espacio para detenerse. Observar cómo estamos ejerciendo el liderazgo, reconocer nuestras fortalezas, revisar aquellas formas de hacer que ya no nos sirven y adquirir nuevas herramientas para enfrentar los desafíos que implica conducir equipos, tomar decisiones y ocupar lugares de mayor responsabilidad.
Desde esa mirada construimos Más Ejecutivas, nuestro programa de formación en liderazgo que el pasado 17 de septiembre cerró su 10ª generación.
Durante varios meses, una nueva generación de mujeres transitó 11 módulos de formación en modalidad híbrida, trabajando sobre liderazgo, negociación, comunicación y otras competencias vinculadas a su desarrollo profesional. Pero, sobre todo, el programa propuso una mirada hacia adentro: liderarse para liderar.
Porque quienes participan de Más Ejecutivas no llegan para demostrar que pueden. Son mujeres que ya han desarrollado sus carreras, asumido responsabilidades y demostrado sus capacidades en distintos ámbitos profesionales. El desafío, en esta instancia, es otro: generar un espacio para preguntarse cómo están liderando, qué herramientas necesitan para hacerlo mejor y qué tipo de líderes quieren ser.
El encuentro de cierre tuvo lugar en Hyatt Centric Montevideo, el mismo espacio en el que meses atrás dimos comienzo a esta edición. Allí volvimos a reunirnos para compartir aprendizajes, reconocer el camino recorrido y celebrar los vínculos construidos entre mujeres que, aún provenientes de distintas organizaciones y sectores, comparten muchos de los desafíos que supone ejercer el liderazgo.
Nuestra directora ejecutiva, Fernanda Castellanos, estuvo a cargo de la instancia final, que invitó a las participantes a recuperar lo trabajado durante estos meses y reconocer las transformaciones que se producen cuando encontramos tiempo para observar nuestra propia manera de hacer, decidir, comunicar y vincularnos con los demás.
Llegar a diez generaciones nos permite también mirar más allá de cada experiencia individual. Generar estos espacios de formación no es únicamente una apuesta al crecimiento de las mujeres: es una inversión en el futuro de las organizaciones. Las formas de liderar impactan en los equipos, en la cultura organizacional, en la toma de decisiones y, finalmente, en la capacidad de las organizaciones para transformarse.
Por eso, el compromiso de las empresas es una parte fundamental de Más Ejecutivas. Cada organización que brinda a una de sus ejecutivas el tiempo y el espacio para transitar este proceso reconoce que desarrollar el liderazgo no consiste solamente en incorporar conocimientos técnicos. También implica habilitar instancias para revisar prácticas, fortalecer competencias y construir nuevas maneras de conducir.
Agradecemos a las empresas que confiaron una vez más en nuestro trabajo y apostaron al desarrollo de sus ejecutivas y a cada una de las mujeres que hizo de esta 10ª generación un espacio de intercambio, reflexión y crecimiento compartido.
Diez generaciones después, seguimos convencidas de algo: para transformar la manera en que lideramos nuestras organizaciones, también necesitamos tiempo y herramientas para mirar cómo nos lideramos a nosotras mismas.



